El autismo es un trastorno del desarrollo que persiste a lo largo de toda la vida. Este síndrome se hace evidente durante los primeros 30 meses de vida y da lugar a diferentes grados de alteración del lenguaje y la comunicación, de las competencias sociales y de la imaginación. Se caracteriza por una falta de respuesta al contacto con otros seres humanos. En general, los autistas adoptan comportamientos compulsivos, repiten acciones en forma mecánica y manifiestan rechazo por el contacto físico.
La prueba de Desarrollo de Denver (DDST) muestra un desarrollo retrasado en las áreas del lenguaje y sociales. Determinar el coeficiente de inteligencia puede revelar valores bajos que pueden deberse a la falta de cooperación de parte del niño más que a una capacidad mental disminuida. De todos modos, se estima que un 70 % de los niños autistas sufren algún grado de retraso mental. Las técnicas de diagnóstico por imágenes (como la tomografía computada o la resonancia magnética) revelan ciertas alteraciones en la estructura cerebral.
No debe confundirse al autismo con el sindrome de Asperger. Un autista no será siempre "como Rainman". Tampoco sabrá contar cartas en el casino, ni etc. necesariamente. El autista, en terminos comunes y corrientes, esta encerrado dentro de su propia "burbuja". Vive en su propio mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario